Portugal
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VIII Edición Torneo Velero Sin Enroque
Dos de "8 Cuencas"

Guimaraës - Distrito de Braga - Portugal

Fase Guimaraës: 23 de noviembre de 2008

Informa: Fausto Pias, fundador-director del Torneo Web | Cartel

Fase Previa-Final. Cuenca Duero en Guimaraës (Distrito Braga).

23-11-2008_ 15h Port. Museo Alberto Sampaio. Ciudad Guimaraës. Árbitro: Fernando Castro.

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Vista de la cálida sala de juego en el Museo Alberto Sampaio de Guimaraës

Se celebró esta Fase, única de la cuenca del Duero en esta edición, en Guimaraës (Distrito Braga), en un escenario modélico, con la participación de jugadores importantes venidos de España y de otros lugares de Portugal, haciendo con los locales un total de 26 jugadores.

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Ronda final (de izquierda a derecha) de cerca: 8º-7º puesto; hacia el fondo: 5º-6º; 4º-3º; y 2º-1º

Se jugó un suizo previo y haciendo los 16 primeros rondas finales a continuación, en grupos de cuatro los puestos 1º a 4º, 5º a 8º, etc, en enfrentamientos (semifinal y final del grupo repectivo) según la norma del Torneo Velero, (a blancas y negras en cada ronda, y con el cómputo de desempate caracerístico de él), estableciéndose finalmente este orden de clasificación:

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La Final: Iván Salgado (1º), con piezas blancas, vs Francisco Castro (2º)

1.- Iván Salgado (GM) (plaza en la Final Intercuencas_ Sil-Atlántico y Duero, del 3 Ene 09 en EIKM de Mondariz-Balneario)
2.- Francisco Castro
3.- Stephane Silva
4.- Luis Araújo
*5.- Henrique Castro
*5 ex equo.- José Padeiro
*6.- Orphe Bolhari
8.- Manuel P. Fungueiro
9.- Igor Kovtun
10.- Emanuel Sousa
11.- Albino Silva
12.- Ivo Dias
13.- Yaroslav Minakov
14.- Bruno Gomes
15.- Ricardo Margarido
16.- Afonso Duarte
17.- Antonio Lago
18.- Rui Pedro Gomes
19.- Jose Sá
20.- Claudio Sá
21.- Mario Fernandes
22.- Nono Silva
23.- Paulo Vale
24.- Manuel Lesteiro
25.- Eduardo Viana
26.- Francisco Mota
[(*)_José Padeiro disputó por error el puesto 7º a 8º, debiendo haber disputado el del 5º al 6º].

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Premiados principales y otros (de izquierda a derecha): Stephane Silva (3º), Iván Salgado (1º),
Francisco Castro (2º), Luis Araújo (4º), Henrique Castro (5º), Fausto Pias (fundador-director torneo),
Orphe Bolhari (6º) y Fernando Castro (Árbitro)

Las rondas finales fueron reñidas, con varios empates a victorias [**], y finalmente se disputó el Reto Mixto principal, ganándolo Iván Salgado (que no podía enrocarse, mientras el rival, en este reto, sí).

Iván Salgado (GM), disputará la Final Intercuencas, del 3 Ene 09, en EIKM-Mondariz, contra al menos el ganador asimismo de la Final de la C. Sil-Atl a disputar el 20 Dic 09 en A Coruña. Dependiendo del Presupuesto que se vaya concretando para dicha Final Intercuencas, podrán ser acompañados por otros jugadores invitados (como siempre que todavía alguna cuenca con la estructura incompleta, como en este caso la del Duero; y siempre que con un Elo similar a aquéllos ganadores), y, o, asimismo los segundos clasificados en ambas cuencas.

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Vista nocturna de Ciudad Guimaraës. Distrito de Braga. Portugal

[**]Cuestión del Cómputo de desempate, finalmente definido en todos sus aspectos.

Tal y como se anunció en la anterior comunicación concerniente a la Fase Previa en Vigo, en la que todavía se observó que el reciente retoque, vigente en las Fases en Santiago y Vigo, debía aún ser perfeccionado.

Empezamos por describir concisamente el Cómputo, tal y como ya puesto en práctica, cumpliendo plenamente ya los objetivos perseguidos con él, en esta Fase en Guimaraës:

De registrarse empate a victorias en un enfrentamiento a blancas y negras, se tiene en cuenta el número de movimientos y tiempo del ganador, en cada victoria. De registrar el jugador A, tanto menos movimientos para su victoria como tiempo empleado para lograrla (comparados con los movimientos y tiempo del otro ganador, B, en la suya), entonces gana A.

De registrar el jugador A menos movimientos en su victoria, pero más tiempo empleado para lograrla que su rival en la suya, entonces hay que calcular primero la equivalencia tiempo-movimiento-de-más para ese enfrentamiento concreto (dividiendo la duración máxima permitida para cada partida (al margen de incrementos), por la media de movimientos registrados en ambas), y a continuación ver si el tiempo de más empleado por A es superior al tiempo de equivalencia multiplicado por la diferencia de movimientos entre ambas partidas. De ser así pierde A.

De registrarse empate a Tablas en ambas partidas, entonces gana el jugador que empleó menos tiempo sumando el de ambas partidas.

Objetivos con el Cómputo. En primer lugar que los dos jugadores den lo mejor de sí posible en ambas partidas, según el tiempo máximo permitido para ellas.

En segundo lugar hacer valer el número de movimientos para decidir los empates a victorias, dando mérito de mayor claridad-calidad de juego, a ganar en menor número de movimientos (sin recurrir a terceras partidas que harían que un jugador iniciara más veces con blancas, así como perjudicar el ritmo del conjunto del Torneo). Con ello se propicia además que se llegue hasta el mate especialmente en las primeras partidas de cada enfrentamiento.

En tercer lugar que el tiempo intervenga asimismo decidiendo o pudiendo hacerlo, cuando el número de movimientos es igual o muy parecido en ambas victorias, [o decidiendo sin más en caso de empates a tablas]. No se trata que decida el tiempo por terminarse simplemente el permitido para un jugador, (que tal vez precisamente en una posición ventajosa, aspecto que trata de evitarse poniendo siempre incrementos por movimiento realizado, -desde el principio o desde cierto momento de la partida-), sino que lo haga como un aspecto a hacer valer en igualdad de otros más esenciales de cara a lograr ese mejor nivel de juego en concordancia al tiempo máximo (elásticamente) permitido.

Los objetivos del Cómputo completan el general del Torneo de propiciar que se profundice en líneas específicas sin enroque, (aparte de por el hecho de constituir esa jugada una excepción extraña al movimiento establecido para las distintas piezas), por una parte porque esas línea potenciales pueden ser útiles para los torneos convencionales, (ya que nada obliga a enrocarse en ellos), y ya que por otra se juega· con más literalidad entonces, la primera fase de las partidas (al ser la teoría existente muy dependiente del enroque), [y del mismo modo que propiciando el llegar al mate, con el cómputo, se hace tender a jugar más asimismo las terceras fases de las partidas].

Historia del Cómputo.

En la segunda Edición ya se anunció el hacer valer el nº de movimientos en las victorias, empezándose a poner en práctica en la tercera. En la cuarta se empezaron a estudiar equivalencias de tiempos-movimientos-de-más para hacer intervenir el tiempo empleado también como factor secundario de decisión de desempates en igualdad a victorias, y ya que cuando tratándose de empates a tablas era e único que se contemplaba como posible a tener en cuenta (según el enfoque del torneo).

Tras descartar en principio equivalencias tiempo-jugada que hubiera que calcular para cada enfrentamiento, se fijó la de un minuto de más-una jugada de más, (que según el plan actual vendría a corresponder a partidas que con 60 movimientos de media (llegando al mate por ejemplo), tuvieran como tiempo máximo permitido una hora de juego por jugador). Trtándose de partidas como mucho semirápidas, esta presencia decisoria del tiempo era más que nada puramente testimonial. Pero tampoco parecía que pudiera inducir a jugar por debajo del nivel posible para un jugador concreto (para asegurarse el superar un enfrentamiento a blancas y negras).

En los sucesivos retoque que se produjeron en uno u otro aspecto de este planteamiento tuvieron que ver señalamientos de cosas concretas que no funcionaban del todo, de dos árbitros concretos, (si bien, al ser en efecto, hasta ahora al menos, mejorables los detalles en el planteamiento, se expresaban de vez en cuando comentarios, en ese sentido por participantes en general u otros arbitros (aunque no precisándolos según los objetivos del cómputo).

La primera observación que sí se refería a esos objetivos mismos, como no cumplibles a veces con el planteamiento inicial, fue hecha en la Fase Final de la séptima edición por quien la arbitró, Manuel A. Pérez Fungueiro, resaltando que era posible y se daba de hecho, que jugadores que ganando la primera partida en determinados movimientos, al superarlos en unos pocos en la segunda podían abandonar ésta en la casi certeza que ya tenían así el enfrentamiento ganado, porque hacer ese mismo número de movimientos de más en minutos de más en partidas semirápidas era imposible casi. Se trataba pues de que sin jugar lo mejor posible en ambas partidas, una estrategia simple obviaba esta actitud como necesaria. La solución inmediata, sin pasar aún a equivalencias variables, fue la de rebajar la equivalencia fija de un minuto, a medio minuto.

Fue en la primera Fase de esta octava edición, en Ferrol, donde se vió que el problema anterior se mantenía y seguramente con cualquier equivalencia fija (pues habría de ser siempre prudente al alza), y se pasó entonces al fin a una equivalencia variable, que se calculaba dividiendo la media de los cuatro tiempos realizados por ambos jugadores en ambas partidas, por la media de movimientos en ambas también. Con esta equivalencia se miraba luego si el tiempo en ambas partidas de un jugador (contando tanto el de la ganada como el de la perdida) superaba el producto tiempo-equivalente por la diferencia de movimientos en ambas victorias (de ser mayor ese nº en la de quien había menos tiempo global en ambas).

Esto rigió (aún siendo algo tedioso de calcular con lo que se podía romper el ritmo del torneo, otra de las cosas a evitar), en las siguientes de Coruña y Ourense. Y fue en esta última donde el árbitro en ella, Manuel Álvarez señaló otra estrategia, que este último sistema permitía: ganando un jugador la primera partida con muchos movimientos por ejemplo (con lo que de perder la segunda con unos suficientes menos, según los objetivos, ya perdería el enfrentamiento), si jugaba la segunda rapidísimamente (perdiéndola con casi certeza entonces), por una parte bajaba mucho el tiempo equivalente (al ser uno de los cuatro sumandos del tiempo casi nimio), con lo que su producto por la diferencia de movimientos, aún siendo ésta grande, no significaba mucho, y como por otra parte bajaba también, y aún más drásticamente, su tiempo global, pues la diferencia entre los dos tiempos globales de ambos jugadores superaba con facililidad dicho producto. Es decir, jugando así no de la mejor manera posible, había, con esta estrategia, más posibilidades de superar un enfrentamiento.

De modo que el paso siguiente fue el de calcular el tiempo equivalente con el numerador el tiempo máximo permitido y no la media de los tiempos concretos realizados por uno u otro jugador. Y se mantenían las operaciones siguientes según el retoque anterior. Éste nuevo rigió en las siguientes Fases , en Santiago y en Vigo, pero en ésta última especialmente, se siguió observando que aunque la estrategia de jugar muy rápido la segunda partida (a perder así), ya no influía en el cálculo del tiempo equivalente, la bajada en el tiempo global del jugador con tal estrategia seguía siendo suficiente a veces para compensar diferencias de movimientos no pequeñas.

En esta Fase en Guimaraës es cuando se simplificó por una parte al máximo el cómputo (pasando a tener en cuenta sólo el tiempo del ganador en una u otra victoria para la operación a hacer con el equivalente, en su caso, pudiéndose hacer además entonces el cálculo casi de memoria), y por otra parte se evita que cualquier estrategia que no sea la de jugae lo mejor posible ambas partidas, pueda superar a ésta de cara a ganar un enfrentamiento (ver la descripción del cómputo actual más arriba).

En el camino de mejoras quedan enfrentamientos ganados-perdidos que según unos u otros cambios posteriores hubieran sido perdidos-ganados. Esto hay que sentirlo, pero es también inevitable que casi nunca soluciones que se quiere encontrar por vías poco o nada exploradas acierten a la primera tentativa. Este ha sido desde su inicio un torneo vivo, ajustándose progresivamente a lo largo de su praxis (también su propia estructura de sedes y ámbitos relativos a éstas), según unas miras y objetivos que sí invariantes desde ese mismo principio.

Es de señalar la deportividad que, como asumiendo todo esto, han venido demosrando los jugadores afectados por ello a veces, y también la ímplícita en los que supieron descubrir-poner en práctica-señalar las fisuras que recorriendo ese camino se han ido así manifestando.

 

Fausto Pias
fundador-director Torneo Velero sin enroque
info@edicionpermanente.info

Web Oficial del Torneo:

http://www.edicionpermanente.com/

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VIII Edición Velero Sin Enroque. Cuenca Sil-Atlántico. Fase Previa en A Coruña

VIII Edición Velero Sin Enroque. Cuenca Sil-Atlántico. Fase Previa en Ferrol

Información Estructura VIII Edición 2008

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