AI Eduardo López Rodríguez
AI Eduardo López Rodríguez
Madrid. España
Los padres y acompañantes en las competiciones

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En todas las competiciones surge la  polémica relacionada con seguir de cerca las competiciones  es decir cerca de los tableros y sobre todo los padres en competiciones infantiles.

Además de los padres, categoría en la que englobaremos a todo tipo de familiares, otros colectivos exigen seguir las partidas, estos son delegados, monitores, entrenadores, etc.

Antes de entrar en valorar mi opinión acerca del tema, primero tratare de exponer razones objetivas que se plantean normalmente en estas competiciones.

En primer lugar hay una razón de logística; es decir cuando hablamos de competiciones donde se dan cita un gran número de competidores, la obligación de los organizadores es la de procurar un mínimo de espacio para poder jugar con comodidad. Los organizadores de estos eventos tienen problemas para poder encontrar lugares donde celebrar estas competiciones, si a estos jugadores añadimos una media de un acompañante más entre, (padre, madre, monitor, entrenadores, etc), esto supondría que tendríamos que duplicar el espacio para poder albergar a estas personas.

Los jugadores mientras más jóvenes son más inseguros se sienten, por  lo que juegan atemorizados mirando para todos los lados buscando la aprobación de sus tutores, monitores, delegados, etc. os puedo asegurar estos jugadores se sienten felices de saber que nadie a su alrededor está fiscalizando su actuación. La película “En busca de Boby Fischer”, plasma perfectamente  esta situación en la que una competición los jueces deciden que abandonen la sala todos los acompañantes, a lo que los jugadores responden con unos efusivos y sonoros aplausos,  en este caso se trata de ficción, pero puedo aseguraros que en la vida real se ha producido alguna situación parecida.

En la sala de juego se debe respetar el silencio, para que los jugadores puedan jugar en perfectas condiciones, aunque en la práctica esto es casi imposible, aunque lo expliques antes de comenzar la competición, aunque lo  repitas durante la misma. A menudo los padres y resto de acompañantes recorren los pasillos charlando sin ningún reparo, y cuando van quedando pocas partidas se agolpan murmurando y gesticulando, diciendo jugadas e incluso cantando la bandera. Situaciones que se repiten continuamente por supuesto si no se toman medidas, y situaciones que una vez que se producen perjudican irreparablemente a la competición y por lo tanto a los jugadores.

Así mismo no son infrecuentes discusiones entre padres, que a menudo comienzan  con un gesto a su hijo en cuanto a esta o aquella jugada. Aunque muchas veces son malas interpretaciones. Imaginaros lo desagradable que puede resultar que los niños presencien una de estas airadas discusiones.

Sin embargo hay otro tipo de padres que desean mantenerse al margen y lo más alejado posible de las partidas, pero eso sí estos suelen exigir a los árbitro y organizadores que sus hijos gocen de la mejores condiciones posibles para jugar sus partidas.

Y no hay que olvidar que “la toma de decisiones” una de las muchas cualidades que fomenta el ajedrez entre los jóvenes jugadores, necesita para su desarrollo que estos jugadores dispongan de un espacio de libertad, sin la vigilancia de padres y monitores.

Todo lo comentado hasta ahora es válido para cualquier acompañante, pero los monitores y entrenadores suelen crear unos problemas adicionales en virtud de sus obligaciones y objetivos a cumplir.

En contra a todo lo expuesto hay personas que demandan poder contemplar las partidas y esgrimen como argumento, el derecho a ver a sus hijos para poder corregirlos, pensando que con ello potencian el ajedrez entre los aficionados, etc. Estos son casi todos los argumentos que he podido escuchar.

Yo añadiría una pregunta y es que a ninguno de nosotros se nos ocurre solicitar entrar a cualquier campo, cancha, gimnasio, etc, donde nuestros chavales estén compitiendo en cualquier deporte. Si hay gradas para ver estas competiciones podremos verlas, si no nos quedaremos sin poder contemplarlas. Sin embargo en nuestro deporte hay otras posibilidades de poder ver las partidas jugadas por nuestros pupilos, como es a través de las planillas anotadas, que además es obligatorio en muchas competiciones, o mediante las partidas transmitidas por Internet.

En cualquier caso, desde mi punto de vista creo que hay que facilitar a todos los padres y acompañantes la posibilidad de poder tomar una foto, ver la ubicación de su jugador etc, esto se consigue dejando un periodo de tiempo, sobre todo al comienzo de la competición. También se consigue entregando un número determinado de pases, en función del espacio disponible, y de la categoría de la competición;  pases limitados en tiempo y que deben ser rotativos para todos los acompañantes.

Desde mi condición de árbitro siempre velaré porque los jugadores gocen de las mejores condiciones posibles, como por otra parte es mi obligación según marca el reglamento.

AI Eduardo López Rodríguez
Abril 2012

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